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Por: Staff de Pesca con Mosca. Com
En la pesca con mosca en el mar y específicamente en los
flats, todo se mueve más rápido y el pescador debe
de ajustarse a este ritmo de pesca. Lo más importante en
el lanzado es ser exacto y ser rápido al entregar la mosca
al pez. Sin embargo, en los flats casi toda la pesca es visual,
y como hemos dicho antes en esta columna lo que no se puede ver
difícilmente se puede pescar. El Sistema del Reloj (consultar
el Volumen #4 de Pesca Con Mosca.Com) es esencial y de mucha ayuda
para pescar en las aguas bajas de los flats...¿Pero cómo
podemos leer las aguas? para descubrir así a nuestros adversarios
que parecen producto del mimetismo mismo.
Hay dos formas de buscar a los peces en los flats:
- En la superficie.
- Bajo la superficie.
| La primera opción, sobre la superficie, suele ser
la más sencilla y la más útil cuando
el reflejo del sol nos impide penetrar con la visión
en el agua. Generalmente muy temprano por la mañana
o en las tardes. Aquí debemos de enfocarnos en buscar
cualquier anomalía en la superficie. Un brillo como
el de una navaja de rasurar contra el sol puede descubrir
la aleta de un macabi (bonefish) o el lomo de un sábalo.
Una aleta negra cortando la superficie puede enseñarnos
una palometa (permit) estacionada. Y cualquier movimiento
de agua o “aguaje” puede descubrir un objetivo
potencial para nuestra mosca. |
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Dentro de esta primera opción existe el “agua nerviosa”
que no es otra cosa que un movimiento de agua en forma de “V”
en la superficie, causado por la aleta de uno o más peces...con
el tiempo los pescadores más experimentados pueden incluso
reconocer si este movimiento de agua anuncia un macabi, una palometa,
sábalo o incluso a las engañosas lisas.
Consideren que el “aguaje” o el “agua nerviosa”
de una palometa o de un sábalo suele ser mucho más
alto y pronunciado que el de un macabi, pero el poder reconocer
esto, solo se logra con los años de constante pesca en
el mar. Una última consideración e este tipo de
situaciones, nunca lancen encima del movimiento de agua en “V”
que viene directamente hacía Uds. recuerden que deben de
hacer su lance no sobre la “V” que es la aleta misma
del pez, sino a unos cuantos metros delante de este, anticipándolo
y evitando golpearlo y asustarlo.
En cuanto a la segunda opción, bajo la superficie, esta
suele ser la de mayor dificultad al pescador, ya que peces como
el macabi y la palometa suelen escabullirse y mimetizarse con
el fondo marino. Primeramente lentes polarizados y una gorra o
sombrero son esenciales, sin ellos estamos perdidos. En este caso
nuestra visión debe olvidarse de buscar en la superficie
y concentrarse en el fondo de esta, es como mirar la vitrina de
una tienda, si queremos podemos ver nuestro reflejo en el cristal,
pero si nos enfocamos al interior, nuestra visión puede
penetrar y observar lo que hay en el interior de la misma. Aquí
debemos de enfocarnos en el fondo. Buscar cualquier cosa que nos
parezca “irregular” y lanzarle, o preguntar al guía
de pesca si se trata de un pez, de una piedra o tronco en el fondo.
Es correcto el buscar algún punto oscuro, un ojo, una
aleta o algo distinto al fondo... con el macabi, lo que usualmente
descubrimos es la sombra del mismo y esto ayuda a descubrir al
pez. Fijen la visión en un punto y traten de considerar
si este se mueve o no, aunque a veces los peces están estacionados,
el movimiento puede confirmar o negar un descubrimiento. Revisen
constantemente el fondo marino y hagan que la visión penetre
a este, cotejen con su guía un punto y hablen con el -en
voz baja, para confirmar si se trata de un pez.
Existen también esos raros casos en que descubrimos a
un pez con parte de su cuerpo en la superficie y también
podemos apreciar su silueta por debajo de esta. Es una mezcla
de ambas situaciones, no es muy usual, y esto requiere de cautela
extrema al abordar al pez, ya que el sol debe de estar en alto
y si nosotros lo podemos ver claramente bajo el agua es muy probable
que el también pueda vernos... un leader largo y una presentación
delicada son esenciales en esta situación. Pues por las
condiciones, el pez estará en máximo estado de alerta.
Por ultimo, no dejen de lanzar –y tómenlo muy en
serio, a algo que consideran que es un pez, aunque tengan fuertes
dudas sobre este. Decenas de veces han acontecido casos en los
que una piedra o un alga se convierte en pez, “milagrosamente”.
Esta es la anécdota de un conocido pescador mexicano en
la Isla de Cozumel, Q.Roo, que vivió: El caso del tronco
que se convirtió en róbalo (snook).
“Era un día de poca actividad y yo tenia poco de
haber empezado a pescar con mosca, de ahí que aprovechaba
a lanzar cada vez que podía, a manera de practicar....
mi guía me palanqueaba a bordo de su embarcación
y buscábamos algún sábalo o róbalo
que pescar. Sin mayor interés que el aburrimiento del día,
yo lanzaba y practicaba mis roll cast, back cast y forward cast....
a una buena distancia del bote divise un tronco en el lecho marino,
y decidí tomarlo como blanco para medir la distancia de
mis lances mientras el guía palanqueaba despreocupado enfrente
de este... un lance y la mosca cayo mal, otro también...
me dije, voy a actuar como si fuera un pez estacionado y le lanzo
justo enfrente de su boca.... así lo hice y apunte hacía
el tronco...en esta ocasión mi lance fue perfecto... moví
la mosca para volver a lanzar y como por arte de magia el tronco
se transformo en el róbalo más grande que he visto,
abrió la boca y engullo mi ¡mosca! La captura tuvo
un final feliz y lo realizamos.... el róbalo más
grande que he pescado ¡en mi vida!...al final mi guía
de pesca me pregunto... ¿Cómo es que lo viste? yo
pensé que era un tronco. Bueno, pues tengo que admitir
que yo también”.
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