Viernes7/30/2010


Por: Phill Shook

De la nada, las negras sombras de los peces gallo aparecieron en la superficie, agitando y golpeándolo todo detrás del señuelo sin anzuelo que frenéticamente recogía cerca de una pila de rocas afuera de playa Dominical, en Costa Rica.

“Aquí vienen,” grite. Estos musculosos júreles vestidos con pintura de guerra, se peleaban entre ellos para alcanzar el esquivo señuelo. Lindsay Sharpe, mi compañero de pesca, sostenía una caña 12 weight arreglada con un enorme popper, esperando a que yo acercara el pez a una distancia de lanzado. Los atacantes gallos, me habían tomado con la guardia baja. Este era nuestra primera parada en una larga visita de un día a estas rocosas formaciones de la costa del Pacifico de Costa Rica, y en mi primer lanzado con el señuelo o llamador, había atraído a una horda de encendidos peces gallo. No había esperado que fuera tan fácil. Y resulto que estaba en lo cierto. Hacer que una banda de gallos embistieran el señuelo o llamador era fácil, por lo menos al inicio. Pero enganchar uno con mosca, aprendimos que no es tan fácil. Al final del día, disfrutamos de la pesca ribereña más excitante y retadora que jamás haya tenido, un tipo de pesca con mosca muchas veces ignorado por aquellos que visitan esta aguas.

Foto: Phill Shook

El exótico Pez Gallo

El hermoso Puerto de Quepos, Costa Rica

La caza del pez vela del pacifico y del atún de cola amarilla atrae a muchos pescadores con mosca a las abundantes aguas de Quepos, Costa Rica. Para la pesca de agua azul, la orilla oeste de esta nación de América Central tiene muy pocos rivales. Pero relativamente muy pocos visitantes toman ventaja de la acción ribereña con el pez gallo. Es una pesca de clase mundial, que puede ofrecer otra dimensión a un viaje de pesca. En un reciente viaje ahí, dos acompañantes y yo, disfrutamos de un día completo de diversión persiguiendo a las escuelas de gallos en las playas de Dominical; y nunca vimos otro bote en toda la pesca. Para llegar a estas rocas, hicimos la corrida de 45 minutos hacía al sur desde el muelle de Quepos, pasando el espectacular Parque Nacional Manuel Antonio, hacía Dominical, un pequeño pueblo atrincherado entre la jungla y la bella línea costera. Además de un puñado de pescadores, el lugar atrae a surfistas gitanos y a modelos en trajes de baño para las tomas de la moda. Justo afuera de las playas de Dominical, una serie de rocas son la casa de peces gallo, pargos cubera y de trevally azul; que pondrán a prueba las cañas y la resistencia de los tippets.

Nuestro Capitán costarricense nos dice que ha cobrado gallos de hasta 40 libras, y pargos cuberas de hasta 50 libras de estas mismas rocas. Durante la temporada de secas, los mosqueros también revisan las bocas de los ríos en busca del róbalo del Pacifico, que alcanza hasta 40 libras en este vecindario.


La pesca

Foto: Phill Shook

Un viaje de pesca con mosca a las costas de Dominical, usualmente se inicia con una parada en el Puerto de Quepos, para lanzar la red y llenar el vivero con sardinas. Además de los señuelos de seis pulgadas de largo, la carnada se usa para acercar a los peces gallo a una distancia de lanzado.

Para esta salida, Sharp, yo y el veterano mosquero Frank Budd rentamos el “Sea Lady”, un bote tipo Crusader de 34 pies, operado por el habilidoso Smith. Un veterano en muchas pescas de picudos. La rápida embarcación de pesca deportiva es ideal para maniobrar muy cerca de las rocas, que se encuentran a 2 millas de las playas de Dominical.

Hambrientos, agresivos y poderosos peleadores, los peces gallo parecieran sencillos de enganchar con mosca una vez que se les anima a comer. Pero en viajes previos, en excelentes aguas para peces gallos en el Mar de Cortez, y a lo largo de la Costa del Pacífico Mexicano, ya había experimentado la dificultad de tomar a estos fuertes y precavidos predadores con equipo de mosca. Predeciblemente, los gallos de Dominical eran extremadamente agresivos pero hasta cierto punto. Una cosa era tener una respuesta inmediata con el llamador, con enormes gallos usualmente en pares o en triples atacando salvajemente el señuelo. Pero era otra cosa el poder enganchar uno, una vez que eran acercados a una distancia de lanzado. Esto significaba medir el tiempo, hacer un lance largo con una abultada mosca o un popper, y casi empezar a recoger cuando la mosca todavía ni siquiera aterrizaba. Al recoger había que ser rápido y había que empezar casi instantáneamente. Después de todo, tres de nosotros nos turnamos lanzando desde la popa, usualmente observando a un pez surgir en los limites de nuestro lanzado. Sabíamos que nuestro trabajo ayudaba. “Algunos días los gallos se quedaban en los llamadores mucho más tiempo que otros días”. Nos dijo el Capitán Smith.

Un pescador contempla su captura.

Hay días, en los que muchos de los peces parecen saber exactamente en donde detenerse para evitar nuestros lances de 70 a 90 pies. Sin importar las docenas de errores, cada episodio con el pez gallo era emocionante para todos abordo. El turnarnos con la caña para acercarlos estaba en un cercano segundo lugar en la diversión; esto con el fin de lograr un enganche con un bien posicionado popper o streamer. Después de un rato, cuando los gallos empezaron a ignorar los señuelos, los atraíamos con carnada viva y fuimos a lo profundo con líneas de hundimiento y pesadas moscas. Desde el punto privilegiado de su puente de mando, el Capitán Smith, frecuentemente nos señalaba a los grupos de peces gallo y a los pargos cubera de hasta 40 libras que cruzaban en las turbulentas aguas claras muy cerca de las rocas.

Después de haber lanzado una blanca y azul Clouser Deep Minnow a favor de la corriente, Sharpe tuvo el ataque más poderoso que he atestiguado con la caña de mosca. Este fue inclinado hacía adelante cuando el pez ataco, y vibro cuando este se acelero haciendo correr el backing con profundidad. El que haya enganchado un pez gallo grande o un pargo cubera es un misterio, ya que el pez nunca se detuvo hasta cortarlo contra las rocas. Era una pesca difícil, pero la constante presencia de peces hacía imposible en siquiera pensar en dejarlo. Al regreso a Quepos, habíamos tenido un día lleno de diversión con muchas lecciones.
Nuestros resultados del día mostraban una docena de gallos que fueron llamados cerca del bote, uno de 25 libras que fue pescado, y un trevally de 18 libras también capturado y liberado, y todo nuestro equipo seguía intacto. Recuerdo el consejo que mi amigo Stan Lushinsky, un promotor de viajes de pesca deportiva en Ixtapa, me dio antes de partir a Quepos. Este ha guiado a muchos mosqueros en sus aventuras de pesca desde La Paz en el Mar de Cortez hasta las aguas cerca de Zihuatanejo, México, y me ofreció algunos consejos invaluables para acercar a los gallos a una distancia de lanzado.

“Los lances son largos y debes de recoger muy rápido”, dijo Lushinsky. “La velocidad es la clave para llamarlos a la superficie, así como la coordinación entre el marinero, el pescador y el Capitán”. Normalmente me dijo, un pez gallo es accesible a un pescador con mosca por tres o cinco segundos y después desaparece. “En ese periodo de tiempo, el Capitán debe de poner el bote en neutral, el marinero debe de sacar el señuelo o llamador del agua, y el pescador debe de lanzar enfrente del pez que embiste”. “Le dije que tan difícil eran de atrapar estos peces y que no debía de descorazonarse si los peces no se acercaban a la zona de lanzado, o si el no hacía un lance a tiempo”. Lushinsky le explico pacientemente al principiante que la pesca con mosca que estaban por hacer se encontraba entre las más complicadas de nuestro deporte. “Si logramos una sola transferencia exitosa y un enganche, entonces debemos de considerar el día como todo un éxito”, me dijo Lushinsky. La suerte del principiante llegó al primer lance de Lushinsky con el llamador, un pez gallo embistió el bote, y el mosquero novato efectuó su lanzado, engancho el pez de 37 libras y lo realizo después de una larga hora de lucha. Foto: Phill Shook
Playa Dominical

El equipo de pesca

Una caña 10 Wt. a 12 Wt. combinada con una línea de hundimiento es una buena opción para el combate en las rocas, aunque muchos pescadores prefieren utilizar shooting tapers de hundimiento. La línea de Scientific Anglers Striper de 120 pies y la Orvis Slyline intermedia funcionan bien en los terrenos de los gallos, como también la Cortland Shooting Taper de 280 gramos, la línea Delta Taper de Airflo Density Compensated y las Shooting Heads de Teeny. Los carretes deben de contener una capacidad para 250 ó 300 yardas de backing de 30 libras después de la running line. Al inicio, un leader de 3 a 6 pies debe de finalizar con un schock tippet de 50 a 80 libras. Los pescadores deben de cargar con una selección de moscas que se aproximen a los poppers de lápices, y a la carnada viva que se utiliza para acercarlos. Traer Deep Clouser Minnows, Deceivers, Whistlers y otros patrones de peces carnada, en una variedad de colores y de tamaños que vayan de 1 hasta un 6/0 con anzuelo tipo tandem –uno tras otro, como las moscas para pez vela. Los poppers sintéticos para agua salada de Russ Hampton, moscas ALF, la mosca Big Game de Nick Curcione y el Sea Habit de Trey Combs son todas buenas opciones para usar en las rocas de Dominical.
Foto: Phill Shook

Los pescadores en busca de los Gallos

Antes de nuestro viaje, compramos todo un abastecimiento de señuelos o llamadores y les quitamos los anzuelos triples y practicamos lanzándoles con equipo de spinnnig. Es necesario un duro y balanceado equipo para llamarlos, y para poder hacer los lances largos con los pesados señuelos ahí en donde rompen las olas y la orilla de rocas. Se sabe que los gallos han llegado a correr hasta 100 yardas con un señuelo sin anzuelos.
Una caña de spinning relativamente dura, con un carrete confiable de alta capacidad de llenado con una fuerte línea son esenciales. Una caña de 3 piezas para acercarlos o llamarlos, hace el viaje y el transporte mucho más fácil. Los señuelos o llamadores ideales en la Costa del Pacífico son los poppers de lápices de seis pulgadas de largo, rojos y blancos o negros y cromados.

Después de nuestro viaje pensé seriamente en diseñar dos nuevas moscas para gallos, específicamente para las rocas de Dominical. Nombré a estos patrones como: HTC “Here They Come” (Aquí Vienen), y la MSQ “Must Strp Quicker” (Debes Recoger Rápido). No estoy seguro a que se parecen, pero sus nombres dicen todo lo que se debe de decir sobre la excitante pesca con mosca ribereña en Costa Rica.

Si piensas ir:

Para mayor información sobre un viaje charter para pez gallo y paquetes de viaje a Quepos, Costa Rica; contactar al Capitán James Smith o J.P. Sportfishing Charters por teléfono al: 011-506-777-1613 o vía correo electrónico al: jpfishin@sol.racsa.co.rr

Para conocer sobre viajes de pesca para pez gallo en Zihuatanejo y en Ixtapa, México; pueden contactar a Stan Lushinsky o a Susan Richards en Ixtapa Sportfishing Charters, en el teléfono: (570) 688-9466 o al correo electrónico de: ixtsptf@epix.net


 

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