
Por: Phill Shook
De la
nada, las negras sombras de los peces gallo aparecieron
en la superficie, agitando y golpeándolo todo detrás
del señuelo sin anzuelo que frenéticamente
recogía cerca de una pila de rocas afuera de playa
Dominical, en Costa Rica.
“Aquí vienen,” grite. Estos musculosos
júreles vestidos con pintura de guerra, se peleaban
entre ellos para alcanzar el esquivo señuelo. Lindsay
Sharpe, mi compañero de pesca, sostenía una
caña 12 weight arreglada con un enorme popper, esperando
a que yo acercara el pez a una distancia de lanzado. Los
atacantes gallos, me habían tomado con la guardia
baja. Este era nuestra primera parada en una larga visita
de un día a estas rocosas formaciones de la costa
del Pacifico de Costa Rica, y en mi primer lanzado con el
señuelo o llamador, había atraído a
una horda de encendidos peces gallo. No había esperado
que fuera tan fácil. Y resulto que estaba en lo cierto.
Hacer que una banda de gallos embistieran el señuelo
o llamador era fácil, por lo menos al inicio. Pero
enganchar uno con mosca, aprendimos que no es tan fácil.
Al final del día, disfrutamos de la pesca ribereña
más excitante y retadora que jamás haya tenido,
un tipo de pesca con mosca muchas veces ignorado por aquellos
que visitan esta aguas. |
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El hermoso Puerto de Quepos, Costa Rica
La caza del pez vela del pacifico y del atún de cola amarilla
atrae a muchos pescadores con mosca a las abundantes aguas de
Quepos, Costa Rica. Para la pesca de agua azul, la orilla oeste
de esta nación de América Central tiene muy pocos
rivales. Pero relativamente muy pocos visitantes toman ventaja
de la acción ribereña con el pez gallo. Es una pesca
de clase mundial, que puede ofrecer otra dimensión a un
viaje de pesca. En un reciente viaje ahí, dos acompañantes
y yo, disfrutamos de un día completo de diversión
persiguiendo a las escuelas de gallos en las playas de Dominical;
y nunca vimos otro bote en toda la pesca. Para llegar a estas
rocas, hicimos la corrida de 45 minutos hacía al sur desde
el muelle de Quepos, pasando el espectacular Parque Nacional Manuel
Antonio, hacía Dominical, un pequeño pueblo atrincherado
entre la jungla y la bella línea costera. Además
de un puñado de pescadores, el lugar atrae a surfistas
gitanos y a modelos en trajes de baño para las tomas de
la moda. Justo afuera de las playas de Dominical, una serie de
rocas son la casa de peces gallo, pargos cubera y de trevally
azul; que pondrán a prueba las cañas y la resistencia
de los tippets.
Nuestro Capitán costarricense nos dice que ha cobrado
gallos de hasta 40 libras, y pargos cuberas de hasta 50 libras
de estas mismas rocas. Durante la temporada de secas, los mosqueros
también revisan las bocas de los ríos en busca del
róbalo del Pacifico, que alcanza hasta 40 libras en este
vecindario.
La pesca
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Un viaje de pesca
con mosca a las costas de Dominical, usualmente se inicia
con una parada en el Puerto de Quepos, para lanzar la red
y llenar el vivero con sardinas. Además de los señuelos
de seis pulgadas de largo, la carnada se usa para acercar
a los peces gallo a una distancia de lanzado.
Para esta salida, Sharp, yo y el veterano mosquero Frank
Budd rentamos el “Sea Lady”, un bote tipo Crusader
de 34 pies, operado por el habilidoso Smith. Un veterano
en muchas pescas de picudos. La rápida embarcación
de pesca deportiva es ideal para maniobrar muy cerca de
las rocas, que se encuentran a 2 millas de las playas de
Dominical.
Hambrientos, agresivos y poderosos peleadores, los peces
gallo parecieran sencillos de enganchar con mosca una vez
que se les anima a comer. Pero en viajes previos, en excelentes
aguas para peces gallos en el Mar de Cortez, y a lo largo
de la Costa del Pacífico Mexicano, ya había
experimentado la dificultad de tomar a estos fuertes y precavidos
predadores con equipo de mosca. Predeciblemente, los gallos
de Dominical eran extremadamente agresivos pero hasta cierto
punto. Una cosa era tener una respuesta inmediata con el
llamador, con enormes gallos usualmente en pares o en triples
atacando salvajemente el señuelo. Pero era otra cosa
el poder enganchar uno, una vez que eran acercados a una
distancia de lanzado. Esto significaba medir el tiempo,
hacer un lance largo con una abultada mosca o un popper,
y casi empezar a recoger cuando la mosca todavía
ni siquiera aterrizaba. Al recoger había que ser
rápido y había que empezar casi instantáneamente.
Después de todo, tres de nosotros nos turnamos lanzando
desde la popa, usualmente observando a un pez surgir en
los limites de nuestro lanzado. Sabíamos que nuestro
trabajo ayudaba. “Algunos días los gallos se
quedaban en los llamadores mucho más tiempo que otros
días”. Nos dijo el Capitán Smith. |
Un pescador contempla su captura.
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Hay días, en los que muchos de los peces parecen saber
exactamente en donde detenerse para evitar nuestros lances de
70 a 90 pies. Sin importar las docenas de errores, cada episodio
con el pez gallo era emocionante para todos abordo. El turnarnos
con la caña para acercarlos estaba en un cercano segundo
lugar en la diversión; esto con el fin de lograr un enganche
con un bien posicionado popper o streamer. Después de un
rato, cuando los gallos empezaron a ignorar los señuelos,
los atraíamos con carnada viva y fuimos a lo profundo con
líneas de hundimiento y pesadas moscas. Desde el punto
privilegiado de su puente de mando, el Capitán Smith, frecuentemente
nos señalaba a los grupos de peces gallo y a los pargos
cubera de hasta 40 libras que cruzaban en las turbulentas aguas
claras muy cerca de las rocas.
Después de haber lanzado una blanca y azul Clouser Deep
Minnow a favor de la corriente, Sharpe tuvo el ataque más
poderoso que he atestiguado con la caña de mosca. Este
fue inclinado hacía adelante cuando el pez ataco, y vibro
cuando este se acelero haciendo correr el backing con profundidad.
El que haya enganchado un pez gallo grande o un pargo cubera es
un misterio, ya que el pez nunca se detuvo hasta cortarlo contra
las rocas. Era una pesca difícil, pero la constante presencia
de peces hacía imposible en siquiera pensar en dejarlo.
Al regreso a Quepos, habíamos tenido un día lleno
de diversión con muchas lecciones.
Nuestros resultados del día mostraban una docena de gallos
que fueron llamados cerca del bote, uno de 25 libras que fue pescado,
y un trevally de 18 libras también capturado y liberado,
y todo nuestro equipo seguía intacto. Recuerdo el consejo
que mi amigo Stan Lushinsky, un promotor de viajes de pesca deportiva
en Ixtapa, me dio antes de partir a Quepos. Este ha guiado a muchos
mosqueros en sus aventuras de pesca desde La Paz en el Mar de
Cortez hasta las aguas cerca de Zihuatanejo, México, y
me ofreció algunos consejos invaluables para acercar a
los gallos a una distancia de lanzado.
| “Los
lances son largos y debes de recoger muy rápido”,
dijo Lushinsky. “La velocidad es la clave para llamarlos
a la superficie, así como la coordinación entre
el marinero, el pescador y el Capitán”. Normalmente
me dijo, un pez gallo es accesible a un pescador con mosca
por tres o cinco segundos y después desaparece. “En
ese periodo de tiempo, el Capitán debe de poner el
bote en neutral, el marinero debe de sacar el señuelo
o llamador del agua, y el pescador debe de lanzar enfrente
del pez que embiste”. “Le dije que tan difícil
eran de atrapar estos peces y que no debía de descorazonarse
si los peces no se acercaban a la zona de lanzado, o si el
no hacía un lance a tiempo”. Lushinsky le explico
pacientemente al principiante que la pesca con mosca que estaban
por hacer se encontraba entre las más complicadas de
nuestro deporte. “Si logramos una sola transferencia
exitosa y un enganche, entonces debemos de considerar el día
como todo un éxito”, me dijo Lushinsky. La suerte
del principiante llegó al primer lance de Lushinsky
con el llamador, un pez gallo embistió el bote, y el
mosquero novato efectuó su lanzado, engancho el pez
de 37 libras y lo realizo después de una larga hora
de lucha. |
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Playa Dominical |
El equipo de pesca
| Una caña
10 Wt. a 12 Wt. combinada con una línea de hundimiento
es una buena opción para el combate en las rocas, aunque
muchos pescadores prefieren utilizar shooting tapers de hundimiento.
La línea de Scientific Anglers Striper de 120 pies
y la Orvis Slyline intermedia funcionan bien en los terrenos
de los gallos, como también la Cortland Shooting Taper
de 280 gramos, la línea Delta Taper de Airflo Density
Compensated y las Shooting Heads de Teeny. Los carretes deben
de contener una capacidad para 250 ó 300 yardas de
backing de 30 libras después de la running line. Al
inicio, un leader de 3 a 6 pies debe de finalizar con un schock
tippet de 50 a 80 libras. Los pescadores deben de cargar con
una selección de moscas que se aproximen a los poppers
de lápices, y a la carnada viva que se utiliza para
acercarlos. Traer Deep Clouser Minnows, Deceivers, Whistlers
y otros patrones de peces carnada, en una variedad de colores
y de tamaños que vayan de 1 hasta un 6/0 con anzuelo
tipo tandem –uno tras otro, como las moscas para pez
vela. Los poppers sintéticos para agua salada de Russ
Hampton, moscas ALF, la mosca Big Game de Nick Curcione y
el Sea Habit de Trey Combs son todas buenas opciones para
usar en las rocas de Dominical. |
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Los pescadores en busca de los
Gallos
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Antes de nuestro viaje, compramos todo un abastecimiento de señuelos
o llamadores y les quitamos los anzuelos triples y practicamos
lanzándoles con equipo de spinnnig. Es necesario un duro
y balanceado equipo para llamarlos, y para poder hacer los lances
largos con los pesados señuelos ahí en donde rompen
las olas y la orilla de rocas. Se sabe que los gallos han llegado
a correr hasta 100 yardas con un señuelo sin anzuelos.
Una caña de spinning relativamente dura, con un carrete
confiable de alta capacidad de llenado con una fuerte línea
son esenciales. Una caña de 3 piezas para acercarlos o
llamarlos, hace el viaje y el transporte mucho más fácil.
Los señuelos o llamadores ideales en la Costa del Pacífico
son los poppers de lápices de seis pulgadas de largo, rojos
y blancos o negros y cromados.
Después de nuestro viaje pensé seriamente en diseñar
dos nuevas moscas para gallos, específicamente para las
rocas de Dominical. Nombré a estos patrones como: HTC “Here
They Come” (Aquí Vienen), y la MSQ “Must Strp
Quicker” (Debes Recoger Rápido). No estoy seguro
a que se parecen, pero sus nombres dicen todo lo que se debe de
decir sobre la excitante pesca con mosca ribereña en Costa
Rica.
Si piensas ir:
Para mayor información sobre un viaje charter para pez
gallo y paquetes de viaje a Quepos, Costa Rica; contactar al Capitán
James Smith o J.P. Sportfishing Charters por teléfono al:
011-506-777-1613 o vía correo electrónico al: jpfishin@sol.racsa.co.rr
Para conocer sobre viajes de pesca para pez gallo en Zihuatanejo
y en Ixtapa, México; pueden contactar a Stan Lushinsky
o a Susan Richards en Ixtapa Sportfishing Charters, en el teléfono:
(570) 688-9466 o al correo electrónico de: ixtsptf@epix.net
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